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ICE MEMORY

La memoria del clima y del medio ambiente archivada en la Antártida para las futuras generaciones

La Fondation BNP Paribas contribuye a este proyecto

The foundation will fund two extra euros for each euro funded by the public

Sobre el proyecto

Ante el derretimiento de los glaciares bajo el efecto del calentamiento global, la comunidad internacional de glaciólogos está constituyendo un patrimonio de testigos de hielo en la Antártida para los científicos de las generaciones futuras. Es por este motivo que acudimos a usted para solicitar su contribución en la financiación de la segunda expedición del proyecto en Bolivia en la mayo-junio de 2017.

"Queridos colegas y amigos del mañana y de los próximos siglos. Estos son los testigos de hielo del Mont Blanc con sus secretos que todavía no se han develado. Nosotros se los ofrecemos a través de generaciones. Confiamos en ustedes. Hagan un buen uso".

Es el mensaje que firmaron los diez científicos de la misión franco-italiana "Ice Memory" el 1 de septiembre de 2016 al bajar del glaciar Col du Dôme, en el Macizo del Mont Blanc. En las dos semanas que se pasaron allí arriba, a 4 300 metros de altura, se extrajeron tres testigos de hielo, primeras muestras de una biblioteca mundial de archivos de glaciares amenazados por el calentamiento global.

El tiempo está contado: al final del siglo XXI, los glaciares que culminen por debajo de los 3.500 metros en los Alpes, y por debajo de 5.400 metros en los Andes, habrán desaparecido. A causa de esta fusión y la filtración de agua a través de las capas de nieve, las únicas páginas de la historia de nuestro medio ambiente desaparecerán para siempre. La glaciología pronto ya no tendrá más materia prima de calidad procedente de las regiones de  montaña. Sin embargo, los testigos de hielo son esenciales para comprender nuestro clima y anticipar los cambios futuros.

La operación "Ice Memory" continúa en mayo-junio de 2017 con una perforación prevista en Bolivia en el glaciar Illimani, a 6.300 metros de altitud. Este sitio ha sido identificado como el más rico en información y también el más amenazado por el calentamiento global en los próximos años en los Andes. En efecto, el aumento de la temperatura será más fuerte en las zonas tropicales hacia los 6.000 m de altitud, pudiendo alcanzar +5,5°C para el año 2100, según algunas hipótesis.

Dado que la acumulación de nieve es bastante baja, los testigos de hielo bolivianos deberían permitir remontarse en el tiempo hasta el último máximo glaciar, es decir rastrear 18.000 años de historia climática y ambiental de los Andes.

Esta delicada misión, por ser en alta montaña, va a movilizar a 12 científicos (franceses, americanos y rusos) durante 2 meses, así como a cargadores y guías locales. Se subirá una tonelada de equipo y se bajarán 4 toneladas de hielo cargados a la espalda. Luego el hielo será transportado hasta el laboratorio de Grenoble antes de su transporte hasta la Antártida en el 2020.

¿De qué manera los científicos de los siglos venideros emplearán estas muestras rescatadas de la desaparición? ¿Qué ideas nuevas y qué hallazgos harán avanzar la ciencia y la humanidad del futuro? Nosotros no lo sabemos, pero confiamos nuestras valiosas muestras al casquete glaciar del Polo Sur, Tierra de Ciencia y de Paz, para que nuestros colegas científicos del futuro dispongan de este hielo para hacer avanzar la ciencia.

En las próximas dos décadas, otros testigos de hielo se extraerán de una veintena de glaciares en peligro. De cada glaciar se sacarán tres testigos: uno será analizado sistemáticamente para crear una base de datos de referencia, mientras que los otros dos serán transportados a las altiplanicies de la Antártida donde se almacenarán en las bodegas excavadas en la nieve, a una temperatura constante de -54°C, para los próximos siglos. Gracias a la movilización internacional de glaciólogos, se sumarán otras muestras provenientes de los Andes, Himalaya, las Rocosas…

La nieve que se deposita en la superficie de los glaciares registra la información esencial sobre nuestro medio ambiente y el clima. Los copos de nieve, comprimiéndose, capturan las impurezas y las burbujas de aire. Analizando el hielo se puede comprender la correlación entre el clima y la concentración de gases de efecto invernadero, se puede localizar la traza de metales pesados, ácidos, contaminantes o gas, testigos de la atmósfera hace cientos de años. Quizás mañana se descifren las mutaciones de virus o bacterias atrapados en el hielo.

Equipos de punta, científicos aguerridos en la alta montaña, una cadena de frío riguroso en todo el mundo… El proyecto Ice Memory es exigente en competencias y oneroso en su logística. Los grandes institutos de investigación franceses e italianos (CNRS, IRD, Universidad de Grenoble Alpes, CNR Italia y Universidad de Venecia) y las bases en la Antártida (IPEV, PNRA) hacen que su personal asuma un gran compromiso. Pero el proyecto se financia con donaciones privadas a través del mecenazgo, ya que esto no corresponde a los dispositivos habituales de la investigación académica.

Esta aventura humana y científica excepcional no podría tener lugar sin el apoyo de mucha gente. Porque se trata de una responsabilidad colectiva, movilicémonos para dejar un legado a nuestros hijos. Ahora.

 

Para qué es la financiación

Su contribución va a completar el presupuesto de la próxima misión de perforación en Bolivia, cuyo importe total es de aproximadamente 500.000 €. Los primeros 10.000 € van a servir para la adquisición de domos técnicos para la perforación y para las carpas de los 12 científicos que van a permanecer en el glaciar a 6.300 m de altitud durante 4 semanas. El transporte de cada muestra de hielo de Bolivia a Francia, en junio de 2017, requiere de 10.000 €. En efecto, se trata de transportar por barco alrededor de 150 piezas de hielo de 1m, cuidadosamente embalados en cajas isotermas. Cada  cuota de 10.000 € adicional permitirá desplazar el segundo y tercer testigo de hielo.

Durante dos meses, doce científicos van a participar en esta misión (franceses, americanos y rusos), además de guías y cargadores locales; estos últimos subirán sobre sus espaldas una tonelada de equipo y bajarán 4 toneladas de hielo. Posteriormente, el hielo será transportado de La Paz hasta el laboratorio de Grenoble, es decir, más de 10.000 km, dentro del más estricto respeto de la cadena de frío. Tras el análisis de una muestra de hielo para la base de referencia, en el año 2020, dos testigos intactos se transportarán por barco y luego en vehículos de oruga en las altiplanicies de la Antártida para ser almacenados en la base Concordia, para los decenios y siglos próximos.

 

Sobre el creador de proyecto

La Fundación Universidad de Grenoble Alpes apoya financieramente el proyecto ICE MEMORY a través del mecenazgo privado, única fuente de financiación del proyecto. El proyecto cuenta con el compromiso operacional de las grandes instituciones científicas: la Universidad Grenoble Alpes, el CNRS, el Instituto de Investigación para el Desarrollo y su equipo en La Paz, la Universidad Ca'Foscari de Venecia y el CNR de Italia, el Instituto Polar francés Paul Emile Victor y su socio italiano el PNRA, para la gestión de la base de Concordia en la Antártida.

Jérome Chappellaz (CNRS) y Carlo Barbante (CNR Italia) son los iniciadores del proyecto. Patrick Ginot (IRD) es el responsable de las operaciones. Anne-Catherine Ohlmann (FUGA) gestiona la recaudación de fondos.

 

 

 

 

Mayor información: fondation.univ-grenoble-alpes.fr/ice-memory

                    

FAQ

Si tienes otras preguntas, te aconsejamos contactar con el creador del proyecto

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